Eugenia

En el momento más difícil de su vida, María Eugenia Rubio abrió el camino para Música Para el Alma. Gestora y mentora, dejó perfectamente preparado ese camino para que todos nosotros encontráramos sin esfuerzo la puerta de acceso a una dimensión de la música arropada por y en la entrega al otro.

A lo largo de una dura enfermedad, y con una sabiduría e inteligencia emocional verdaderamente excepcionales, Eugenia comprendió muy bien dónde invertir su tiempo y su esfuerzo; en quiénes depositar la fuerza conectora de su música.

La entrega a la música por parte del instrumentista reune a audiencias y a ejecutantes en el poderoso vínculo de emociones provocadas por ésta. No hay melodía que puede ser imaginada sin el sentimiento de conmover a otros.

Pero en la clave dejada por Eugenia, la dedicación y amor de Música para el Alma encuentra un nuevo sentido al estar destinada a personas necesitadas con un alto grado de sufrimiento, ya sea por enfermedad, marginalidad social, minusvalías. Eugenia visualizó Música para el Alma como una conexión todavía mucho más luminosa porque no sólo se trataba de las emociones despertadas por la música sino sobre todo de los afectos: por imaginarse al otro, por pensarnos en el lugar del otro sufriente o carecido. Por hacer circular los afectos, la compasión e inclusión del otro por medio de la música, llevando la música adonde haga más falta.

¿Cuál es nuestra función como músicos. ¿Cuál es la diferencia? ¿En dónde radica el secreto?. Música para el Alma intenta recuperar la alegría, entrega y pasión por la profesión que hemos elegido; pero junto con ello, hacer palpable nuestra solidaridad por ese otro que, por su condición médica, minusválida o marginal, no puede acudir a los espacios tradicionales de la música. Por ello, nuestro compromiso de transportarla para combatir la soledad del que sufre, para reintegrar a los marginados a los nuevos mapas institucionales de la música.

El coro, los bronces, las flautas, los clarinetes y los solistas vocales e instrumentales se aunan para decir SÍ, a una nueva manera de hacer nuestra labor, arropando y valorando, a su vez, la valiosísima tarea del maestro de guitarra y sus niños de la Cava, de la profesora que enseña pintura a los ciegos, de mucha gente anónima y ponderosa: maestros, enfermeros, médicos, asistentes, voluntarios, familiares y amigos que dan cobija al enfermo, al desvalido.

Simplemente Dar. Sin condiciones, sin miedos. Dar el alma para fortalecer al otro y fortalecernos. Música-juego-instrumento. Integrar, dialogar, re-ligar. Dar y hacer bien con el corazón. Brindarse. Poder abrazar
Música para el alma nace del amor y de la pérdida.

De la dignidad de estar con el otro, de verse a los ojos y reconocerse en ese otro.

Música para el alma nace del amor y de la pérdida.

De la dignidad de estar con el otro, de verse a los ojos y reconocerse en ese otro.

Adriana Bergero