En el Garrahan con Patch Adams

Tarde calurosa de sábado. Hospital Garrahan. Un grupo de personas comunes se va acercando al lugar. Al llegar, algunos sacan gorros, narices de payasos, pelucas. Otros tímidamente sacan instrumentos. Al principio es algo desordenado, nadie sabe bien qué hacer o a donde ir. Se logran organizar un poco, y empezar a tocar el Aleluya y la magia comienza.

Algunos niños y padres empiezan a asomarse asombrados desde las puertas de sus habitaciones. Hay sonrisas, hay lágrimas y de a poco, músicos y payasos se funden en perfecta conexión. Así, unidos, mezclados van entrando a cada habitación, tocando cada corazón. En el medio el ilustre Patch Adams es uno más. Disfruta la música, va haciendo reír tanto a pacientes como a médicos.

Adentro de cada habitación, niños y padres disfrutan de bellas melodías y monerías al por mayor. Y por un rato se olvidan de sus dolores del cuerpo y del alma y son felices! Y en cada contacto humano se producen milagros, increíbles conexiones, todo es amor y alegría. Y así, ese sábado será inolvidable para tantos niños internados y sus familias. Y esas personas comunes, que con tanto amor, alegría y entrega fueron a entregar su talento, sin dudas acariciaron muchos corazones e hicieron de este mundo, un lugar mejor. Francisca Bressanelli - MPA, Hospital Garrahan, CABA, noviembre de 2014